Discapacidad auditiva
La
discapacidad auditiva no es simplemente la pérdida de audición, es un problema
de comunicación para muchos niños que se crían en un entorno oral y que se
encuentran seriamente limitados en, al menos, los siguientes aspectos:
habilidades de comunicación, acceso a la información que se presenta de forma
oral y vida independiente. De una manera mucho más clara que en otras
discapacidades, las personas con discapacidad auditiva forman una comunidad con
una cultura y con un sistema de comunicación propios.
La
discapacidad se puede clasificar de la siguiente manera:
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Sorderas
leves (21-40 dB)
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Entorpecen la percepción de matices sonoros y
dificultan el contacto con el medio.
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Sorderas medias (41-70 dB)
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Provocan
errores en la pronunciación, retraso en la aparición del lenguaje, dificultad
para incorporar palabras nuevas y vocabulario más pobre. Necesitan apoyarse
en la lectura labial
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Sorderas severas (71-90 dB)
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Sólo
perciben ruidos y voces internas. Tienen que aprender el lenguaje oral con
ayuda de especialistas.
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Sorderas profundas (>90 dB)
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Sufren
todos los problemas anteriores, pero acrecentados.
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Intervención
educativa
Para
que un alumno sordo acceda a la información académica en las mejores
condiciones, se proponen las siguientes medidas a adoptar en el aula:
Sistemas aumentativos
de comunicación:
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Comunicación
bimodal.
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Sistema
comunicativo basado en el uso simultáneo del idioma oral y de unidades
gestuales.
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Lectura
labial.
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Consiste
en comprender el mensaje de un interlocutor a partir de los movimientos y
posiciones de sus órganos articulatorios (labios). Necesita proximidad, que
el interlocutor esté de frente y que hable normal, ni muy rápido, ni muy
despacio.
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Palabra
complementada.
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Permite
aprender el lenguaje por medio de la lectura de los labios, con la ayuda de
señales suplementarias.
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Dactilología
o alfabeto manual
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Se
compone de unas configuraciones manuales que representan las letras del
alfabeto. Es un sistema alternativo al habla. Se usa para designar aquellas
palabras que no tienen representación en el lenguaje de signos.
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¿Cómo colaborar con
las personas con discapacidad auditiva?
ESTRATEGIAS
COMUNICATIVAS
· Es
fundamental que el alumno mire a la cara mientras le hablamos. De esta manera
contribuiremos al desarrollo del lenguaje oral a través de la labiolectura.
·
Procurar
no dar explicaciones básicas o importantes mientras se camina por la clase o se
escribe en la pizarra.
·
Es
beneficioso anticipar la información: comentar que se va a trabajar ese día y
también antes de cada actividad.
·
Estrategias:
o
Hablarle
lo más cerca posible para que pueda vernos los labios
o
Si
el profesor tiene barba el alumno tendrá dificultades para la lectura
labiofacial
o
La
luz natural debe dar de frente al hablante
o
Evitar
colocar lápices, papeles o las manos delante de los labios o junto a la cara.
o
Resulta
hacer difícil hacer lectura labiofacial más allá de los 3 metros.
·
Hablar
al alumno sordo utilizando frases sencillas aunque completas y gramaticalmente
correctas. No hablar utilizando palabras sueltas o un estilo telegráfico muy
simplificado.
·
Es
preciso vocalizar pero sin exagerar, para que no deformen la posición de
nuestros labios cuando emitimos los sonidos del habla.
·
El
ritmo ha de ser moderado y sin movimientos exagerados de la boca.
·
Situar
a los alumnos con discapacidad auditiva junto a un compañero que sea cercano a él.
·
En
los debates y asambleas este compañero y el profesor debe estar pendiente de
guiar al alumno sordo.
·
Realizar las explicaciones siempre de frente a la
clase, utilizando todos los recursos expresivos y gestuales que estén al
alcance.
·
Es necesario promover la participación del alumno
con discapacidad auditiva.
·
La comunicación es actividad compartida. Debemos realizar un esfuerzo por
hacerle comprender aquello que deseamos expresar, pero también haremos un
esfuerzo por entender lo que el alumno quiere decirnos.
ORIENTACIONES
Físicas: organización
espacial del aula.
ü
Distribuir las mesas en “u” para facilitar el acceso
a la lectura labial
ü
Las explicaciones o dictados se harán de frente
facilitando el seguimiento del apoyo labial
Materiales: las ayudas técnicas o materiales como prótesis
auditivas o aparatos FM
Adaptaciones curriculares: facilitar ayudas visuales, ayudarse de lenguaje de
signos, completar las explicaciones escribiendo en la pizarra, reforzar la
materia de forma individualizada.
“No puede atender
a dos cosas a la vez”.
Las
alumnas y alumnos sordos no pueden “mirar” o “atender” a dos cosas al mismo
tiempo, ya que la visión es unidireccional. Es decir, cuando le estás
explicando algo sobre un objeto o una imagen a la que hace referencia no puede
mirar el objeto y al mismo tiempo realizar la lectura labiofacial.
Un ejemplo relacionado con alguna indicación
sobre el libro de texto:
1º
Captar su atención visual.
2º
Cuando nos mira, señalar el texto con la indicación escrita (o la imagen) a la
que queremos que mire (el alumno o la alumna mira y lee lo que está escrito).
3º
Volver a captar su atención –o esperar a que nos mire de nuevo, o mire al
intérprete–, y explicarle lo que queremos.
4º
Volver a señalar el texto para que lo vuelva a mirar o a leer.
A
estos pasos es a lo que se denomina Atención Dividida.
EL PAPEL DE LA FAMILIA
ü Superar conductas de rechazo.
ü Evitar conductas de sobreprotección.
ü Estimular y potenciar sus capacidades.
ü Fomentar su autonomía personal.
ü Potenciar y apoyar la comunicación.
ü Reforzar sus logros personales.
ü Colaborar con los distintos profesionales que intervienen en la
atención educativa de sus hijos.
ü Propiciar un mayor contacto con su entorno social y natural.
ü Tener un nivel de exigencias acorde a su edad y posibilidades
reales.
ü Continuar en casa la labor realizada en el centro educativo.
ü Implicarles y hacerles partícipes de la vida familiar.
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